El Cerro de la Merced de Cabra: la joya arqueológica íbera de Córdoba ya es Bien de Interés Cultural

La Junta de Andalucía protege un enclave único por su monumentalidad, riqueza patrimonial y excepcional estado de conservación

El yacimiento arqueológico de El Cerro de la Merced ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la tipología de Zona Arqueológica por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía celebrado el pasado 12 de mayo de 2026. La decisión supone el máximo reconocimiento patrimonial para un enclave considerado único en Andalucía por la singularidad de sus construcciones íberas, la riqueza de los materiales hallados y el extraordinario estado de conservación del conjunto arquitectónico.

El espacio arqueológico se encuentra sobre una elevación cónica localizada a unos cinco kilómetros al este de Cabra y presenta una ocupación histórica que abarca desde el Calcolítico —e incluso posiblemente desde el Neolítico Final— hasta época medieval islámica. Además, las investigaciones han documentado zanjas de saqueo fechadas a mediados del siglo XVII, lo que evidencia la continuidad de actividades humanas en la zona a lo largo de los siglos.

Un complejo aristocrático íbero sin precedentes en Andalucía

El periodo de mayor relevancia histórica del enclave corresponde a la época íbera, entre los siglos V y II antes de Cristo. Según recoge la nota oficial, el cerro pudo albergar “un complejo arquitectónico monumental de carácter aristocrático, muy distinto a la arquitectura doméstica íbera”.

La investigación arqueológica desarrollada desde 2012 permitió desmontar la teoría inicial que definía el lugar como una simple atalaya o “recinto torre”. En realidad, los estudios han confirmado que se trata de “un yacimiento de una tipología inédita en Andalucía”.

Los especialistas consideran incluso que, a finales del siglo III a. C., el complejo pudo haber sido la sede del poder de “un señor de la guerra o de un noble íbero”.

Monumentalidad visible desde las Subbéticas

En la cima del Cerro de la Merced se construyeron entre los siglos V y II a. C. complejas estructuras arquitectónicas acompañadas de terrazas, rampas y grandes escalinatas de piedra diseñadas para ser contempladas desde el llano como símbolos de poder y ostentación.

El enclave ocupaba una posición estratégica visible desde la ruta que comunicaba la Campiña Sur de Córdoba con el interior de las Sierras Subbéticas, lo que reforzaba su función representativa y política.

Evolución arquitectónica del yacimiento

Periodo Características principales
Fase inicial Monumento de sillería con cornisas y relieves vegetales de gran calidad
Desarrollo posterior Construcción de un gran edificio cuadrado posiblemente destinado a santuario
Remodelación monumental Muros ciclópeos, compartimentación interior, segunda planta y gran terraza perimetral
Complejo final Escalinatas de piedra, edificios secundarios y ampliación arquitectónica

Un estado de conservación excepcional

Uno de los aspectos más destacados del yacimiento es su grado de conservación. El edificio principal conserva alzados de adobe sobre grandes zócalos de piedra que superan habitualmente los dos metros de altura y que en algunos puntos alcanzan casi los cuatro metros.

Además, las excavaciones arqueológicas han permitido recuperar una importante colección de materiales históricos entre los que destacan armas, elementos de indumentaria, cerámica ática y helenística importada, molinos y recipientes de almacenamiento y mesa.

Materiales arqueológicos hallados

Tipo de hallazgo Relevancia histórica
Armas Evidencian el carácter aristocrático y militar del enclave
Cerámica ática y helenística Refleja conexiones comerciales y culturales
Molinos Indican actividades domésticas y productivas
Vasos de mesa y almacenamiento Muestran funciones residenciales y de representación
Elementos de indumentaria Aportan información sobre la élite íbera

Un enclave único en el patrimonio andaluz

La Junta de Andalucía subraya que tanto los edificios como su cronología, volumen y disposición “no tienen paralelos cercanos en la Alta Andalucía”, aunque encuentran referencias en construcciones del periodo Orientalizante Tardío del Bajo Guadalquivir, Extremadura y el Levante peninsular.

La declaración como Bien de Interés Cultural consolida así la protección institucional de uno de los yacimientos arqueológicos más singulares de Córdoba y de toda Andalucía, llamado a convertirse en un referente para el estudio de la arquitectura monumental íbera y del poder aristocrático en el sur peninsular.

 

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