REFLEXIONES TRAS LOS COMUNICADOS DE PRENSA DE
CECO Córdoba
ASAJA, COAG, UPA y Agro-Cooperativas
¿Resurrección de la patronal y los sindicatos agrarios o coincidencia de intereses?
La reciente defensa pública en los medios de comunicación provincial de los proyectos de macro plantas de biogás y biometano por parte de CECO Córdoba – ASAJA, COAG, UPA y Agro-Cooperativas ha sorprendido a buena parte del sector primario cordobés. Tanto por el contenido de su posicionamiento, como por la inusual unanimidad mostrada por organizaciones que, durante años, han mantenido diferencias notables en numerosas cuestiones que afectan directamente a agricultores y ganaderos.
La pregunta es inevitable y sencilla: ¿estamos ante una auténtica apuesta estratégica para el futuro del campo o ante una coincidencia de intereses económicos e institucionales promovidos por la empresa del sector que promueve los proyectos de las macro plantas de biometano y biogás?
Una unanimidad que contrasta con años de silencio
Durante los últimos años, el sector agrario y ganadero ha atravesado una de las etapas más difíciles de las últimas décadas. La rentabilidad de numerosas explotaciones se ha deteriorado, la burocracia se ha multiplicado, la sequía ha puesto en riesgo miles de hectáreas, las enfermedades vegetales y animales han aumentado, y la competencia exterior derivada de acuerdos comerciales internacionales, así como otras muchas cuestiones que continúan generando una enorme preocupación e incertidumbre.
Sin embargo, en pocas ocasiones se ha visto a ASAJA, COAG, UPA y Agro-Cooperativas actuar de forma tan unánime, coordinada y contundente como ahora lo hacen para respaldar las los proyectos e las MACRO plantas de biogás y biometano que se desean instalar en el sur de Córdoba
. Resultando ser sonoramente ruidoso o mejor dicho olorosamente a tufo.
Resulta legítimo preguntarse dónde estaba esta misma unidad de acción cuando miles de agricultores salieron a las carreteras en las movilizaciones de febrero de 2024. Muchos de ellos percibieron que las estructuras tradicionales de representación llegaron tarde, cuando no permanecieron directamente al margen de unas movilizaciones impulsadas desde la base.
Porque si existe un ámbito donde debería haberse producido una movilización conjunta es precisamente en la defensa de la rentabilidad de las explotaciones agrarias y ganaderas, la competencia desleal de terceros países, la burocracia asfixiante, la crisis hídrica, la sanidad vegetal y animal, la falta de relevo generacional o la pérdida progresiva de poder negociador de agricultores y ganaderos.
La cuestión fundamental: ¿han consultado a sus bases?
Antes de presentar públicamente una posición conjunta sobre una cuestión de enorme trascendencia territorial, económica, social y medioambiental, CECO Córdoba – ASAJA, COAG, UPA y Agro-Cooperativas deberían responder con claridad una pregunta esencial:
¿Han consultado a sus socios y cooperativistas?
Porque una organización representativa no puede limitarse a emitir comunicados desde los despachos cuando se trata de proyectos que afectan al conjunto de todos los agricultores y ganaderos del territorio afectado, así como a todos los vecinos del territorio afectado .
¿Se han realizado consultas internas?
¿Se han convocado asambleas extraordinarias?
¿Se han organizado jornadas informativas independientes?
¿Se han sometido estas decisiones al criterio de agricultores y ganaderos de base?
Desconocemos procesos participativos amplios que permitan afirmar que la posición expresada por parte de CECO Córdoba-ASAJA, COAG, UPA y Agro-Cooperativas representa de forma inequívoca la voluntad mayoritaria de todos sus asociados.
Y esa ausencia de información alimenta las dudas.
Defender el biometano exige algo más que un comunicado de prensa
Si estas organizaciones sostienen que las macro plantas de biometano constituyen una oportunidad para el campo, deberían poder acreditar que han analizado de forma independiente sus consecuencias.
Sería razonable que aportaran los datos analizados independientemente por estas organizaciones:
- Estudios sobre impacto ambiental.
- Informes sobre consumo y transporte de materias primas.
- Evaluaciones sobre afecciones a la calidad del aire y olores.
- Estudios económicos sobre la rentabilidad real para agricultores y ganaderos. • Comparativas con otras alternativas de valorización de subproductos agrarios.
Porque una cosa es defender la economía circular y otra muy distinta es aceptar sin debate cualquier proyecto propuesto por las empresas promotoras del negocio en cuestión que se pretende instalar bajo la etiqueta de sostenibilidad.
La sociedad tiene derecho a saber si las conclusiones que respaldan estas instalaciones proceden de investigaciones independientes o si se basan exclusivamente en la documentación aportada por las propias empresas promotoras.
El biometano no puede convertirse en la única respuesta
Otro aspecto preocupante es la sensación de que el biometano está siendo presentado como la solución inevitable para la gestión de residuos y subproductos del sector primario.
Pero la realidad es mucho más compleja.
Existen múltiples líneas de investigación relacionadas con:
- Compostaje avanzado. • Biofertilizantes.
- Biochar.
- Valorización energética descentralizada. • Producción de biomateriales.
- Economía circular aplicada al olivar/ganadería.
- Aprovechamiento de restos agrícolas mediante tecnologías emergentes. • Así como otras que puedan existir a nivel de investigación.
¿Por qué no se conocen iniciativas lideradas por CECO Córdoba – ASAJA, COAG, UPA y Agro-Cooperativas para estudiar de manera comparativa todas estas opciones?
¿Por qué el debate parece reducirse a estar a favor o en contra de las macro plantas de biometano? El verdadero progreso exige analizar todas las alternativas disponibles, no únicamente la que en cada momento recibe mayor respaldo institucional o empresarial.
Una cuestión que afecta a toda la sociedad
Reducir este debate a una discusión exclusiva del sector agrario/ganadero constituye un error.
Las macro plantas proyectadas afectan a municipios enteros, a sus vecinos, a su planificación urbanística, a sus infraestructuras, al tráfico pesado, al paisaje, al medio ambiente y al modelo de desarrollo territorial.
Por tanto, la participación debe ser mucho más amplia.
Los agricultores tienen derecho ser informados verazmente y opinar con conocimiento de causa.
Los ganaderos también.
Pero igualmente lo tienen los vecinos, los comerciantes, los profesionales, las asociaciones locales y el conjunto de la sociedad civil.
Pretender que una cuestión de esta magnitud sea resuelta únicamente mediante acuerdos entre administraciones, empresas y organizaciones agrarias supone ignorar una parte esencial del problema.
La representación necesita recuperar credibilidad
El verdadero desafío para CECO Córdoba – ASAJA, COAG, UPA y Agro-Cooperativas no es convencer a la ciudadanía de las bondades del biometano.
El desafío consiste en demostrar que siguen siendo organizaciones capaces de escuchar, consultar y representar a quienes dicen defender.
Cuando existe una desconexión entre las estructuras dirigentes y las bases, aparecen inevitablemente las dudas sobre los motivos reales que impulsan determinadas decisiones.
Y esas dudas no se despejan con comunicados conjuntos.
Se despejan con información, transparencia, participación ciudadana y debate público.
Conclusión
La discusión sobre la instalación de las macro plantas de biogás y biometano no debe plantearse como una confrontación entre progreso y oposición. Debe plantearse como una exigencia de información, trasparencia pública y participación ciudadana del sector primario.
El futuro del campo no puede construirse únicamente desde los despachos. Debe construirse con agricultores, ganaderos y ciudadanía participando en las decisiones que afectarán al territorio afectado durante las próximas décadas. Porque el verdadero debate no es si el biometano es bueno o malo.
El verdadero debate es quién decide y con qué intereses, con qué información y en nombre de quién.
Plataforma Stop biometano sur de Córdoba












