R-EVOLUCIÓN EDUCATIVA

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Nuevos  tiempos nos abordan a nivel educativo, nuevas y mejores energías emergen entre los seres humanos, dibujándonos un camino metodológico que hace plantearnos a la mayoría de los docentes, los pilares básicos de la educación. 

¿Es necesaria una R-Evolución educativa a nivel conceptual  y metodológica?  Como maestra y psicopedagoga pienso que sí, necesitamos introducir poco a poco en nuestra Gran Educación Pública pequeñas pinceladas de una educación alternativa que procure principalmente la armonización de nuestros hemisferios cerebrales,  considerando importante el desarrollo de la intelectualidad al mismo nivel que el de la creatividad.

Cuando hablo de educación alternativa hago referencia principalmente a una educación holística que tenga en cuenta los diferentes planos del ser humano, ya sea el intelectual, emocional, espiritual , físico y biológico, formando por lo tanto a personas completas e íntegras. A día de hoy son numerosas las metodologías surgidas en torno  al cambio educativo que nos está llegando y muy curioso es  que muchas de ellas tienen su origen en los años 50 o 70, como son los casos de la gran pedagoga María Montessori o Rudolf Steiner, donde la educación basada en los sentidos, en la experiencia y en el propio niño en su esencia, ocupaba un lugar destacado en los caminos del aprendizaje. 

Otras y novedosas escuelas  ya están ocupando un lugar destacado en el panorama educativo, como por ejemplo las Escuelas-Bosque, Escuelas Libres,  en definitiva pedagogías que abogan  por un aprendizaje activo, basado en un entorno  que enriquezca sus posibilidades de acción mediante la pura experiencia, donde  las aulas y las tan “famosas” fichas pierden su papel protagonista, dejando paso al aprendizaje por descubrimiento de Bruner.  De este modo estaremos desarrollando habilidades que nos permitan la resolución de problemas de una forma autónoma e independiente.

Una característica clave de este tipo de metodologías es la gran dosis de motivación que aporta  al proceso educativo, como por ejemplo dar “poder” u opciones de decisión a nuestro alumnado independientemente de la etapa educativa en la que se encuentren, de este modo estaremos promoviendo altos niveles de seguridad, autoestima y de gestión emocional, por otro lado gracias al aprendizaje natural como por ejemplo hacer pan, coser nuestro primer estuche, o recoger los frutos en el huerto que después nos vamos a comer, sirven para valorar la cultura del esfuerzo, inculcar el trabajo cooperativo y promover la educación del reciclaje dentro de un contexto que evidente permite tales aprendizajes, algo que no siempre es viable en nuestras escuelas ordinarias.

Por ello es muy difícil trasladar muchas de estas actividades a la educación pública u ordinaria, pero lo que yo pretendo con este escrito es promover una cierta inquietud en el espíritu del profesorado, que considere principalmente la faceta emocional de nuestro alumnado, cuidando sus estilos de interacción y promoviendo la asertividad y la empatía como los mejores canales de un aprendizaje saludable que va a constituir la base de una vida sana.

En definitiva espero que las energías se muevan hacia un cambio conceptual y metodológico, donde aparte de los conocimientos como tal  sean importantes otros aspectos relacionados, por ejemplo con la relajación infantil, el arte, la creatividad, la biodanza, la euritmia etc… nuevas  formas de aprendizaje que permitan educar emponderando.



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