El lado oscuro de las renovables

Autoría: Asociación “Paisajes de Olivar”

Máximo Florín Beltrán, profesor universitario experto en cuestiones relacionadas con el impacto ambiental, en una ponencia dictada en el XIII Congreso Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental ha expuesto una serie de ideas, efectos negativos y recomendaciones sobre lo que él llama “supuestas instalaciones renovables” de biometano e hidrógeno “verde”. (NOTA: en cursiva y entrecomillado está lo dicho por el experto).

Para empezar, afirma algo que venimos diciendo desde la asociación Paisajes de Olivar desde que comenzó la controversia sobre las renovables en Cabra, que “las políticas actuales están pasando por alto los impactos ambientales y sociales negativos, … y provocando cambios en el uso del suelo”. Desde un principio nos hemos preguntado ¿cómo es posible que se arranquen 700 o 1000 hectáreas de olivar para poner placas solares destruyendo irreversiblemente los suelos de cultivo y el paisaje y que las Administraciones les concedan una declaración de impacto ambiental positiva?, ¿cómo es posible que las autoridades competentes concedan una declaración positiva de impacto ambiental a una planta de biometano que apestará a una población de por ejemplo 250 o 20.000 habitantes?, ¿estarán pensando en los intereses de los ciudadanos o en otros inconfesables? Conste que estamos hablando en general y no nos referimos específicamente a Cabra.

Sigue el experto comentando que el proceso de la producción de metano en las llamadas plantas de biometano no elimina los residuos porque del material entrante solo el 5% se convierte en metano mientras que el 95% restante sigue siendo un residuo muy maloliente (digestato). Nosotros hemos mantenido siempre que las plantas de biometano no sirven para gestionar los residuos, sino que al contrario lo que hacen es agravar el problema de qué hacer con ellos porque concentran en un punto (la planta de biometanización) miles de toneladas de residuos que anteriormente estaban dispersos por el territorio en todo tipo de granjas, depuradoras y mataderos, y que en sus lugares de origen podrían ser tratados más eficientemente debido a su menor volumen. Por poner un ejemplo: si en una planta ingresarán 100.000 toneladas al año y el 5% se transforma en metano nos quedaría un desecho fétido final llamado digestato de 95.000 toneladas acumuladas en un mismo lugar, pongamos a 2 km de Cabra, que no se sabe cómo se gestionarán y que nos apestará, nos enfermará y habrá consumido enormes cantidades de una de las mayores riquezas de Cabra, de nuestra agua.

Continúa el experto aconsejando que “Los proyectos ubicados donde se generan residuos deben promoverse para minimizar los impactos en el transporte …”. Desde un comienzo hemos venido trasmitiendo a la opinión pública lo que parece ser de sentido común, que las plantas de biometano deberían de ubicarse donde haya residuos que procesar en grandes cantidades porque, por ejemplo, a nadie se le ocurría poner una fábrica de aceite de oliva donde no hubiese olivos. Así, no nos parece acertado instalar plantas de biometanización en el sur agrícola de la provincia de Córdoba cuando los residuos orgánicos ganaderos se concentran en el norte de la misma.

Y otra cuestión, si los residuos tuvieran que venir a Cabra desde norte de la provincia que es donde está la ganadería la carretera Huertas Bajas-Cabra que ya se ve muy deteriorada quedaría destrozada por el aumento del transporte pesado.

Aconseja el experto que “Deben garantizarse procesos de participación pública donde la comunidad local desempeñe un papel destacado”. También desde hace algo más de un año venimos reclamando infructuosamente a las autoridades locales trasparencia en la gestión de la instalación de las renovables y desde el primer momento han tratado de ocultar y privar a la comunidad local de una información clara impidiendo la participación ciudadana. Es más, si no hubiera sido por la actividad de nuestra plataforma y de la asociación Paisajes de Olivar los egabrenses no hubieran tenido noticia de la gravedad de lo que se les venía encima hasta que el hecho estuviese prácticamente consumado.
Finalmente, entre los efectos nocivos de una planta de biometanización cita los siguientes:

1.- “Un digestato mal regulado puede provocar contaminación de las aguas subterráneas”. Hasta 4 veces más que el residuo no procesado que llega a la planta.
2.- “Contaminación del suelo con metales pesados” si los residuos que se procesan provienen de depuradoras de ciudades. Los metales pesados son venenosos para las plantas, existen en Andalucía varios ejemplos de parcelas de olivar que se abonaron con estos residuos en las que los olivos se están muriendo y los suelos han quedado contaminados por muchas décadas, quizás para siempre.
3.- “Propagación de patógenos, microplásticos y genes resistentes a los antibióticos”.
4.- “La proximidad residencial (a menos de 5-10 km) a plantas de biometano está asociada con un aumento del riesgo de problemas respiratorios como enfisema, asma, y bronquitis crónica”.
5.- “Las plantas a gran escala pueden afectar negativamente al valor inmobiliario local y al turismo”.

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